Jefes policiales y fiscales fueron retirados de sus puestos tras la denuncia del presidente Alvaro Uribe de que hay infiltrados de la guerrilla en ambos organismos en el departamento de Norte de Santander y su capital Cúcuta, epicentro de un reciente atentado que dejó siete muertos.
"Tenemos informes de que en algunos estamentos oficiales hay seria presencia del terrorismo"", dijo el mandatario y pidió que los infiltrados en la Policía y en la Fiscalía sean destituidos y encarcelados.
El comandante de la Policía de Norte de Santander, coronel Edgar Vale, y los jefes de los departamentos de investigaciones fueron removidos de sus cargos tras el atentado con explosivos del miércoles en un centro comercial de Cúcuta, a unos 400 kilómetros al noreste de Bogotá, en el que murieron siete personas y decenas resultaron heridas.
El fiscal general, Luis Camilo Osorio, informó ayer que seis funcionarios de la Institución han sido destituidos por conductas que podrían favorecer a la delincuencia o a los rebeldes.