EL GOBIERNO de Carlos Mesa ordenó el despliegue de militares en algunos puntos estratégicos de Santa Cruz (este de Bolivia) donde ayer por quinto día consecutivo, crecía la agitación social en oposición al aumento en el precio de los combustibles.
La refinería de Palmasola y el aeropuerto de Viru Viru, que cerró los vuelos locales a causa de una huelga de controladores, amanecieron bajo custodia militar.
Se trata de medidas de contingencia, explicó un vocero de la Prefectura (gobernación).
Por otro lado, los alcaldes de nueve de las 10 ciudades más importantes de Bolivia anunciaron su "respaldo inequívoco" a la democracia y al presidente del país, Carlos Mesa, como respuesta al endurecimiento de las protestas en la región oriental de Santa Cruz por el alza de carburantes dictada por el Gobiernoa finales de diciembre.