Una corte israelí ha dictaminado que la familia de un soldado muerto puede hacer que el esperma de su hijo se use para inseminar a una mujer que él nunca conoció. Keivan Cohen, de 20 años, murió de un tiro en la franja de Gaza.
Era soltero y no dejó testamento. Pero una muestra de su esperma fue tomado dos horas después de su muerte y ha permanecido almacenado en un hospital.