Miles de personas agitaban banderas afganas y vitoreaban al tiempo que soldados, tanques y vehículos blindados desfilaban ayer en la primera celebración del Día de la Independencia en este ex baluarte Talibán en dos décadas.
"En el futuro, no les mostraremos municiones y armas"", proclamó el gobernador Gul Agha Sherzai desde una gran plataforma erigida frente a su casa a lo largo de la ruta del desfile. "Les mostraremos el desarrollo del país, las puertas abiertas de las escuelas, la paz en la nación"".
Los festejos que marcan la independencia que Afganistán obtuvo de Gran Bretaña en 1919 se realizaron entre un mar de banderas y mantas color negro, rojo y verde colgadas en las fachadas de los edificios y en los balcones de toda Kandahar.
Los habitantes afirmaron que fue la primera vez que esta ciudad, la segunda mayor de Afganistán, celebra el Día de la Independencia en más de dos décadas. En Kabul, la capital, el ex gobierno Talibán reanudó dichos festejos en el 2000.
La Policía se distribuyó entre la multitud para proporcionar seguridad después de las recientes advertencias de que los festejos podían ser blanco de ataques de miembros del Talibán o del grupo fundamentalista musulmán Hizb-e-Islami.
En la capital, las ceremonias del aniversario estuvieron confinadas en gran medida al estadio de la ciudad. En el interior el presidente Hamid Karzai, su gabinete y el ex rey Mohamad Zaher Shah miraron los festejos desde las gradas.
Karzai, usando una tradicional túnica blanca y su característico sombrero de piel de cordero, rindió homenaje a los afganos que murieron combatiendo a la ocupación soviética en la década de 1980. "Nuestra independencia es el resultado del martirio de millones de hijos de este país", dijo.