El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, anunció ayer que las embarcaciones decomisadas por haber transportado inmigrantes clandestinos a Italia, serán destruidas en cumplimiento de nuevas normas.
La medida, que afecta los barcos decomisados judicialmente, fue adoptada con el decreto de ley que establece el estado de emergencia nacional en todo el territorio hasta el 31 de diciembre del 2002, debido al aumento de la inmigración ilegal.
"Extendemos la norma, que ya existe para los barcos empleados para el contrabando, a aquéllos que sirven al tráfico de seres humanos", aseguró Berlusconi.