Un informe confidencial del presidente de Colombia, Alvaro Uribe, afirma que los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) son narcotraficantes y que pese a ello las Fuerzas Armadas se oponen a su desmovilización, según publicó ayer “The Washington Post”.
El informe señala que las AUC quieren usar las conversaciones de paz para proteger sus beneficios ilícitos y que “es imposible diferenciar entre los grupos de autodefensa y las organizaciones de narcotraficantes”, publicó el “Post”.
Esta es la primera vez que un documento del gobierno colombiano detalla la amplitud de las actividades de tráfico de drogas de las fuerzas paramilitares, que en su fundación a finales de los 80 fueron financiadas por hacendados y empresarios para protegerse de la guerrilla de izquierda.
El informe calcula que un puñado de narcotraficantes que se hacen pasar por comandantes paramilitares controlan un 40 % de las droga del país y explica que “venden su franquicia” a traficantes regionales.
Estos últimos usan a las AUC para garantizar la seguridad de sus negocios a cambio de una parte de los beneficios.
El informe también estima que un 80 % de los fondos de las AUC se originan en el narcotráfico, pero sólo un 10 % del dinero se usa para material bélico, mientras que el resto acaba en los bolsillos de los comandantes. Según “The Washington Post”, el estudio fue realizado por seis expertos durante seis meses para evaluar las posibilidades de éxito de las conversaciones de paz con las AUC.