El "mono" dejó de ser ayer una pesadilla para los habitantes de la ciudad polaca de Lublin (este del país) tras ser detenido por la policía, que le acusa de haber robado en 150 apartamentos a los que accedía por el balcón después de escalar los edificios.
"Este hombre era capaz de encaramarse a las tuberías o a cualquier otra cosa y trepar hasta llegar a las terrazas, donde conseguía abrir las ventanas con suma destreza y entrar a los pisos para llevarse su botín", explicó el portavoz de la policía de Lublin, Janusz Wójtowicz, a la cadena de televisión privada TVN24.