La detención en Afganistán de los supuestos asesinos de cuatro periodistas muertos en noviembre del 2001 pone de relieve la situación de un país donde aún campan por sus respetos grupos terroristas, bandas criminales y ejércitos feudales.
Una fuente del Ministerio del Interior afgano confirmó ayer la captura de cinco hombres acusados de haber asesinado hace casi año y medio al periodista español Julio Fuentes, la italiana Maria Grazia Cutuli, el cámara de televisión australiano Harry Burton y el fotógrafo afgano Azizula Haidari.
Los supuestos asesinos, según esta fuente, están relacionados con el grupo ultraintegrista islámico Talibán y la organización terrorista Al Qaeda, que lidera Osama Bin Laden, aunque diplomáticos europeos destacados en Kabul se mostraron escépticos sobre este extremo y señalaron que “puede tratarse de simples bandidos”.
Los detenidos han sido identificados como Mamur, Ajab Jan, Hamayon alias “Kakol”, Marjan Janan y Mudim, y fue posible localizarlos gracias a unas imágenes de ellos grabadas en Sarobi, la zona del ataque, un día antes de la matanza por un equipo de televisión colombiano.