De Europa a América Latina, los detractores católicos rompieron ayer la armonía de la lluvia de abalanzas que recibe la figura del Papa desde su muerte, reprochándole su rigidez sobre la sexualidad y su condena de la Teología de la Liberación.
El Premio Nobel de la Paz, el escritor argentino Adolfo Pérez Esquivel, miembro del movimiento progresista "Servicio, Paz y Justicia", reprochó al difunto Papa haber "pretendido establecer una Iglesia piramidal, algo que se reflejó en su hostilidad a la Teología de la Liberación".
En Europa los católicos tradicionalistas de la Fraternidad de San Pío X de Econe (Suiza), excomulgados por Juan Pablo II, insistieron en su hostilidad hacia las gestiones ecuménicas papales.
Por otra parte, un millar de personas participaron anoche en un procesión con antorchas desde las calles de la ciudad vieja de Jerusalén hasta el Santuario del Huerto de Getsemaní,en recuerdo del Papa Juan Pablo II.