Un juez estadounidense aprobó la bancarrota de Detroit, la mayor de un municipio en la historia del país, con un fallo de repercusión nacional que pone fin a medio siglo de protección de las pensiones de los empleados públicos.
El juez Steven Rhodes afirmó que Detroit, otrora símbolo de la industria automovilística, puede encarar un plan de reestructuración de sus deudas, que suman unos 18,000 millones de dólares. "Esta ciudad, otrora orgullosa y próspera, no puede pagar sus deudas", dijo Rhodes.
Detroit, devastada económicamente por la Gran Recesión y las transformaciones en la industria automotriz, es la octava ciudad de EE.UU. que se ha declarado en bancarrota desde 2012.