Sesenta ciudades de todo el mundo conmemorarán por primera vez hoy el Día Mundial contra la Pena de Muerte, organizado por un grupo de organizaciones religiosas y de defensa de los derechos humanos de todo el mundo.
La iniciativa fue lanzada por la comunidad católica de San Egidio, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y la Coalición Mundial contra la pena de muerte, para pedir una moratoria internacional de la ejecuciones capitales.
Importantes capitales, entre ellas Roma, París, Barcelona, Viena, Nueva York y Estocolmo, iluminarán monumentos emblemáticos para pedir la abolición de la pena de muerte.
"Escogimos esa fecha porque corresponde al aniversario de la primera vez en la historia que fue abolida por un Estado la pena capital, el 30 de noviembre de 1797, por parte del Ducado de Toscana", explicó Mario Marazziti, de la comunidad de San Egidio.
El objetivo de la campaña es sensibilizar a la opinión pública de todos los países para que "entiendan que se trata de un instrumento del pasado, como la tortura o la esclavitud", aseguró Marazziti.
La coalición mundial contra la pena de muerte, creada en mayo pasado, reúne a organizaciones de Europa, Estados Unidos, Asia y Africa, que consideran esa pena cruel e inhumana.
En Roma, el Coliseo será iluminado con una luz verde amarillenta y ha sido organizada una manifestación frente al histórico monumemto, símbolo de las atrocidades cometidas contra los cristianos.
En junio del 2001, también en el Coliseo, se festejó con una ceremonia oficial la derogación de la pena de muerte en Chile, decidida por el gobierno del presidente socialista Ricardo Lagos el 28 de mayo de ese mismo año.
Hoy, la catedral de Barcelona será iluminada, en Bruselas el Atomium y en Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg comunicó que una sala del City Hall permanecerá alumbrada.
Según datos de los organizadores, en los últimos 30 años ha crecido notablemente la voluntad de abolir la pena capital: de 21 países que la suprimieron para todos los crímenes en 1970 se pasó a 76 en el 2002, junto con los 14 que la derogaron para los crímenes comunes y los 21 que de hecho no la aplican.
De frente a esos 111 países, 86 continúan a aplicarla, como Estados Unidos. La gran mayoría de los países de América Latina, salvo Cuba y Guatemala, han abolido la pena capital, aunque algunos la conservan para delitos excepcionales como situaciones de guerra o magnicidio.
La pena de muerte se aplica solo a hombres, hasta mehores de 65 años, según el Código Penal.