El diálogo de paz emprendido el miércoles por el gobierno colombiano y los paramilitares de extrema derecha podría aislar políticamente a las guerrillas izquierdistas, pero igualmente les sustraería un enemigo en el campo militar, estimó ayer un analista.
"(Los rebeldes) corren el riesgo de entrar políticamente en un aislamiento en el conjunto de la sociedad, dado que el gobierno le va a dar por primera vez un protagonismo político a los grupos de autodefensa (paramilitares) que no tiene en este momento la guerrilla", dijo a la AFP el politólogo Fernando Giraldo.
Desde otro ángulo, agregó el analista, la negociación con las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) podría ser favorable a los insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) porque "les quita del medio un enemigo más".
"Sin embargo, esa posibilidad quedaría completamente mitigada en la medida en que el Estado supla a las autodefensas con mejores recursos", indicó Giraldo, decano de la facultad de Ciencias Políticas de la privada universidad Javeriana de Bogotá.
Por otra parte, ayer, grupos guerrilleros atacaron un estratégico oleoducto y cuatros torres de energía en distintos puntos del país en su campaña para atentar contra la infraestructura energética, acciones que causan millonarias pérdidas a la economía local.
Por primera vez en el año los rebeldes atentaron contra el oleoducto de Caño Limón-Coveñas en el oriente del país provocando la suspensión del bombeo de crudo, informaron ayer fuentes militares.
Mientras, una operación conjunta de las autoridades colombianas y estadounidenses permitió la desarticulación de una red internacional de presuntos traficantes de cocaína y heroína, que enviaban droga a Nueva York, informó ayer la Policía.