Las consecuencias de la ruptura diplomática de Costa Rica en América Latina, además de la convocatoria de un referéndum para permitir que Taiwán entre de nuevo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pondrán de color hormiga a la comunidad internacional, debido a que las autoridades chinas rechazan que se establezca formalmente el reconocimiento de la isla asiática como nación soberana.
Pero todo puede cambiar, si el pueblo taiwanés declara su derecho a ser un estado a parte de China, tal como ha sucedido con el problema pendiente en el Tíbet y en la región de Sinkiang Uigur, en donde hay movimientos separatistas similares que desafían al régimen socialista chino.
América Latina está en medio de la balanza de esta disputa, siendo Costa Rica la "manzana de la discordia", clave en la posible decisión que próximamente algunos otros países de la región centroamericana puedan tomar, como el caso de Nicaragua y Panamá.
Xu Shicheng, experto chino en América Latina, aseveró hace poco a la agencia de noticias Xinhua que la ruptura de relaciones entre Taiwán y Costa Rica generará una "reacción en cadena" que repercutirá en los 24 países que aún reconocen a la República de China en Taiwán (ROC, en sus siglas en Inglés), en su mayoría países del Hemisferio Occidental.
Para Xu, "Costa Rica tiene significativa influencia en la región centroamericana y puede que Nicaragua y Panamá están en ahora reconsiderando sus relaciones con China".
Por su parte, este medio ha logrado confirmar entre diplomáticos chinos que hay una "fuerte guerra de presiones", para por un lado evitar que Panamá se pase al bando de Pekín, mientras que en el otro se reformulen los nexos con Taiwán.
El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con la ROC - Taiwán, desde el pasado 1 de junio y el establecimiento de contactos bilaterales con la República Popular China (RPCH).
En tanto, Nicaragua, que era el otro país centroamericano que parecía rompería pronto con Formosa, se retractó de la medida.
Hace poco, el vicepresidente Jaime Morales Carazo desmitió rumores que su país terminaría sus lazos diplomáticos con Taiwán. Antes de llegar al poder, el líder sandinista Daniel Ortega, destacó que rompería con Taipei, si ganaba la presidencia.
Guatemala y El Salvador han reiterado que mantendrán su reconocimiento a Taiwán, aunque en Honduras, declaraciones un tanto polémicas del presidente Manuel Zelaya sugirieron que es decisión de su país "buscar las mejores relaciones", para el interés económico y conforme a la realidad mundial.
En tanto, la tensión entre las dos Chinas está por cambiar el rumbo en Naciones Unidas, luego que se confirmara las intenciones del presidente Chen Shui-bian para proponer que Taiwán entre en el seno de la ONU bajo este nombre y no como "República de China".
Según Pekín, Chen parece que quiere combinar el referéndum con la elección de un nuevo presidente, con la intención de movilizar a la población de Taiwán para conseguir más votos e intentar alcanzar la independencia soberana.
Yang Yi, portavoz de la Oficina de Asuntos para Taiwán del Gobierno chino, indicó a Xinhua que ese "referéndum" es un paso importante hacia la independencia promovida por Taipei.
"El continente estará vigilando de cerca la situación. No dejaremos que los secesionistas de Taiwán separen la isla de China de ninguna manera y por ningún medio", advirtió el político chino.
Este virtual "ajedrez" diplomático ha puesto en ventaja a China, que es reconocida por 168 países, mientras que 24 naciones aún mantienen contactos directos con Taiwán.
Desde 2001, China ha logrado que ocho ex aliados diplomáticos de Taiwán rompieran con la isla: Macedonia (2001), Nauru (2002, pero esta isla las reetableció en 2005), Liberia (2003), Dominica (2004), Grenada (2005), Senegal (2005), Chad (2006) y Costa Rica (2007).
En 1971, Taiwán fue excluída de la ONU, luego que por presiones diplomáticas se permitiera que China Popular asumiera la representación en ese organismo internacional.
Desde que asumió el poder Chen Shui-bian en 2000, el mandatario asiático ha propuesto un cambio significativo del tema de las relaciones entre China y Taiwán.
Desde 2003 está pendiente la convocatoria del referéndum de independencia de Taiwán, cuando el Yuan Legislativo (Parlamento), aprobó la ley que autoriza la consulta.
Analistas han advertido que la nueva maniobra de Taiwán es para volver a tener un puesto de la ONU, descartando el término "República de China" en su nombre oficial.