La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se estrena hoy como mediadora en Oriente Próximo con una meta difícil de alcanzar: impulsar la negociación en medio de un calendario post-bélico y post-electoral que frena el entendimiento.
A Clinton no le faltarán los obstáculos que superar ante la ausencia de un acuerdo de tregua tras la guerra que concluyó en enero en Gaza.
El propósito de Clinton -que se reunirá hoy con los líderes del Estado judío y con los de la Autoridad Nacional Palestina-, no es otro que desatascar la negociación que ambas partes iniciaron en el 2007.