La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que se halla a mitad de su mandato, tiene por delante un año crucial en tanto busca reactivar el crecimiento económico.
En vista de que la economía avanza a un cuarto del ritmo que ella se propuso luego de asumir el cargo, su gobierno ha puesto en práctica dos medidas de estímulo por mes en el último año. Si el mayor mercado emergente del mundo después de China no repunta pronto, Rousseff podría tener que librar una batalla electoral, aún cuando actualmente tiene un índice de aprobación récord.
La debilidad de la economía pone en peligro sus perspectivas y llevó al mayor partido opositor a nombrar a su candidato más probable, dijo André César, director de la consultora Prospectiva.