Casi 60 personas murieron ayer martes en Bacuba y Ramadi por la explosión de bombas en vehículos, en una de las jornadas más mortíferas en Irak en varios meses.
Un automóvil estacionado también estalló al paso de una patrulla policial en el centro de Bagdad y mató a cuatro civiles e hirió a 15, dijo la policía.
El primero de los ataques ocurrió en Bacuba, a 60 kilómetros (35 millas) al nordeste de Bagdad, cuando un vehículo cargado de explosivos, estacionado frente a un restaurante, estalló poco antes del mediodía cerca de un tribunal y otras oficinas del gobierno.