Bush cerró ayer cuatro días de actos con motivo de su segunda toma de posesión con una ceremonia religiosa en la Catedral Nacional, que ofició el reverendo Billy Graham, amigo de la familia, mientras en Washington se escudriña el alcance de su discurso del jueves.
Tras jurar el cargo, Bush se marcó como objetivo la extensión de la libertad y la democracia como fórmula para llevar la paz a todo el mundo y acabar con las ideologías que alimentan el terrorismo.
Pero Bush apenas dio detalles y se limitó a exponer unos principios generales.
El discurso fue acogido entre los analistas de Washington como "idealista", pero también con dudas acerca de si realmente Bush piensa llevar a la práctica esta idea.
Bush advirtió: "Vamos a promover la reforma en otros gobiernos dejando claro que el éxito en nuestras relaciones requerirá un trato decente de sus propios pueblos".
Varios críticos se preguntan si el presidente Bush también va a arriesgarse a un empeoramiento de sus relaciones con aliados políticos y en la guerra contra el terrorismo (como Arabia Saudí o Egipto), o socios comerciales (como China) si no ponen en marcha reformas democráticas.
El presidente Bush pasó la primera noche de su segundo mandato en medio de una rápida recorrida por nueve galas en su honor para luego regresar a la Casa Blanca más temprano de lo previsto. Dijo que tenía cuatro años de no bailar con su esposa.