El presidente chileno, Sebastián Piñera, inauguró un monumento a las víctimas del terremoto del 27 de febrero de 2010 en la sureña ciudad de Concepción, por lo que fue acusado de “aprovechamiento político” e “intervencionismo electoral”.
El monumento, consistente en ocho torres de hormigón de 23 metros de altura, aún no está terminado, y la Municipalidad de Concepción hizo 34 objeciones por fallos en su construcción. La instalación tiene como objetivo recordar a las 526 víctimas mortales que dejó el terremoto de 8.8 grados que devastó varias regiones de Chile en la fecha indicada, con un balance además de 800,000 damnificados y $30,000 millones en daños.
La oposición consideró extemporánea la inauguración y como una forma de atacar a la expresidenta y actual candidata de la oposición a un nuevo mandato, Michelle Bachelet, a cuya administración el Gobierno actual ha acusado de negligente durante y después de la tragedia, ocurrida dos semanas antes del término de su mandato.