La mayor operación represiva contra la disidencia interna en Cuba culminó hace dos años con la detención y condena en juicios sumarios de 75 opositores, asestando uno de los golpes más duros a las organizaciones anticastristas que operan ilegalmente en la isla.
Tras un previo anuncio en la televisión local, se prometió la aplicación "con todo rigor" de las leyes contra los "traidores" al servicio de una potencia extranjera", el régimen cubano desató en marzo de 2003 tres jornadas consecutivas de arrestos masivos.
Como consecuencia de la operación, en total 75 miembros de diferentes grupos opositores fueron condenados.