Un grupo de la disidencia interna presentó ayer a la Asamblea Nacional una inédita demanda para convocar un referéndum por democracia en Cuba, avalado por miles de firmas, a dos días de que el ex presidente estadounidense Jimmy Carter inicie una histórica visita a la isla comunista.
El dirigente del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), Oswaldo Payá, llegó hasta la sede del poder legislativo para presentar el denominado "Proyecto Varela", suscrito por 11,020 ciudadanos, haciendo uso por primera vez en Cuba de un instrumento constitucional para poner en entredicho al gobierno de Fidel Castro. "Exigimos que el "Proyecto Varela" sea publicado para que todos lo conozcan y puedan decidir sobre él", señaló Payá en un comunicado distribuido a la prensa extranjera en La Habana.
La iniciativa disidente fue lanzada en 1998 y debió sortear serios obstáculos para poder alcanzar, casi tres años después, las 10,000 firmas que establece la Constitución cubana como requisito previo a la convocatoria a referéndum.
Payá refirió que con este proyecto se está "pidiendo que se le dé voz al pueblo de Cuba en una consulta popular, en un referéndum, para que sea el pueblo soberano quien tome la decisión de iniciar los cambios por el bien de nuestra nación".
El Proyecto Varela promueve una consulta popular para exigir la vigencia de libertad de expresión y asociación, la amnistía a todos los presos políticos, autorizar a los cubanos a instalar sus propias empresas y exigir la realización de elecciones libres y pluripartidistas en un plazo de nueve meses a un año.
"Más de 20,000 cubanos que firmaron esta demanda de apertura (democrática) son verdaderos héroes", indicó Payá en el comunicado y precisó que no se pudo presentar la totalidad de las firmas recogidas debido "a la represión desatada por el régimen".
Este hecho inédito en los 43 años de vigencia del gobierno socialista encabezado por Castro, se produce apenas 48 horas antes de que arribe al país el ex presidente Jimmy Carter, un firme defensor de los derechos humanos, que llega a la isla con la intención de acercar las encontradas posiciones entre Washington y La Habana.
Carter tiene previsto al menos tres encuentros personales con Castro y reunirse el jueves con dirigentes de la disidencia interna, que opera en forma ilegal pero tolerada por las autoridades, y no podrá eludir el análisis de esta nueva coyuntura creada por la presentación formal del Proyecto Varela.
El gobierno concedió al ex jefe de Estado norteamericano una rara prerrogativa al cederle la cadena nacional de radio y televisión, bajo un estricto control estatal, para que exprese libremente sus opiniones a la población cubana y la disidencia aguarda que en esa alocución haga referencia al pedido de referéndum.
"Es un acontecimiento muy relevante en nuestra historia política, ya que por primera vez más de 10.000 personas se atreven a romper con la cultura del miedo" impuesta por el gobierno comunista y dar la cara para expresar su disenso, dijo a la AFP el dirigente opositor Elizardo Sánchez Santa Cruz al comentar la iniciativa.
Sostuvo que "ver algo semejante era algo impensable años atrás, lo que refleja que estamos ante un cambio, que hay nuevos tiempos en Cuba", añadió Sánchez Santacruz, quien preside en la isla la ilegal Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN).
El dirigente admitió que hay "pocas posibilidades" de que el gobierno de Castro acceda a las peticiones formuladas en el Proyecto Varela y desconozca así sus propias leyes, que le exigen ofrecer respuesta en un plazo de 60 a 90 días.
"Ahora nos corresponde a nosotros, al pueblo, hacer que esto se cumpla", advirtió Sánchez Santacruz al señalar que la oposición "está dispuesta a dar la batalla" por lograr una apertura democrática y pacífica en la isla.
Pero no todas las corrientes de oposición a Castro coinciden en su apoyo al Proyecto Varela, y muchos dirigentes de la disidencia rechazan esta forma de encauzar su lucha contra el régimen comunista cubano. Atomizada y dividida, la disidencia interna no ha logrado unificar su discurso opositor y discrepan sobre los métodos a emplear en la construcción de un modelo alternativo al ofrecido por la revolución socialista.
En los últimos tres años, números grupos opositores criticaron al Proyecto Varela al entender que se pretende combatir un régimen autoritario recurriendo a herramientas creadas por ese propio régimen, y cuya puesta en marcha no hará más que legitimar en el poder a las actuales autoridades. Pero esta situación no opacó la satisfacción que un gran espectro de agrupaciones disidentes expresó al difundirse la presentación oficial del Proyecto Varela.