EL ATARDECER en la ciudad de Kenting da una vista espectacular del Estrecho de Formosa. Cuando tuve la oportunidad de visitar Taiwán en 2001 y ver este panorama, le pregunté a un taiwanés qué pensaba del asunto pendiente con sus hermanos de la China Continental.
"Nosotros somos un pueblo diferente, una sociedad diferente a ellos. Nos une muchas cosas y hay otras que nos separan", decía Pablo Lee, un amigo que conocí en la isla asiática.
Meses antes en Canadá, había platicado con una alta diplomática de China en Montreal y me decía: "China es una sola, Taiwán es parte de nuestra tierra". Semejante divergencia de opiniones ha durado 58 años.
A raíz de la derrota de los nacionalistas en 1949 y la subida al poder de los chinos comunistas en Pekín, el resto del mundo debió decidir entre reconocer a los nuevos líderes en la China Continental o seguir respaldando al gobierno que se refugió en Taiwán.
La disputa de las dos Chinas incluso llega a nuestros lares. Panamá es uno de los 26 países del mundo, además de los 12 de América Latina, que reconoce a Taiwán, mejor conocida como República de China (ROC, por sus siglas en inglés).
Empero, hay signos de cambios en el horizonte. Pese a que media una distancia de 180 kilómetros entre ambas costas, los pueblos en las márgenes del estrecho se acercan hacia una nueva era en la conflictiva relación entre China y Taiwán.
Empresarios taiwaneses han iniciado la "colonización comercial" de la provincia de Fujien, la más cercana a Formosa. En tanto, los vuelos civiles entre la Tierra Firme y Taipei se hacen cada vez más regulares desde 2006.
Para algunos, es el primer signo de un acercamiento entre los chinos y los taiwaneses. Un paso hacia la posible "reunificación". Y todo por la apertura económica generada por la liberalización de las restricciones comerciales en ambos lados del Estrecho.
Según Bao Esheng, Representante de la Oficina de Desarrollo Comercial Chino-Panameño, esto demuestra los fuertes lazos de China con Taiwán, en donde "hay un pueblo, una misma raza y un mismo idioma".
El representante comercial de Pekín dice que hay en el lado continental más de un millón de taiwaneses. "Solamente en Shanghai hay unos 300, 000", agrega.
Recientemente, el presidente de Taiwán, Chen Shui-bian, reiteró la intención de promover la "independencia" de la isla, debido a las diferencias que se profundizan entre ambas partes.
Un elemento de esas diferencias es la existencia de un régimen de partido único en China y la presión militar constante de Pekín contra Taipei.
"Sería absurdo separar a China y Taiwán", sentencia por su parte Esheng.
Un punto crucial, según el representante chino, es que Pekín mantiene la premisa de la reunificación pacífica, respetando el precepto de "Una China, Dos Sistemas", que se aplicó con otros territorios que fueron devueltos al continente, como Hong Kong y Macao.
Esheng también admitió que los cambios políticos y económicos derivan de la misma dirigencia de la República Popular China (RPCH), que desde 1976 comenzó un proceso gradual de planes quinquenales destinados a modernizar al dragón asiático.
"China se va a desarrollar, no hay final en los cambios y reformas. No hay modo de retroceder. Hay factores positivos que tiene China como nación, pues es la única civilización que cuenta con 5, 000 años de existencia y todavía existe como tal", resalta.
Distensión en conflicto entre China y Taiwán
Los empresarios taiwaneses ahora comercializan más con los chinos.