Al menos dos personas murieron ayer y más de 50 resultaron heridas cuando manifestantes asaltaron instalaciones de la ONU y apedrearon a soldados estadounidenses en una tensa ciudad del oeste de Afganistán cuyo gobernador fue destituido por el gobierno central, dijeron las autoridades.
Los manifestantes tomaron las calles de Herat después del reemplazo del gobernador Ismail Jan.
También fue saqueada la oficina de un grupo de ayuda humanitaria internacional. La violencia fue un desafío para el líder interino Hamid Karzai, que cuenta con el respaldo de Estados Unidos.
Karzai ordenó la destitución de Jan y el envío de más de 1,000 soldados y policías a Herat antes de las elecciones presidenciales del 9 de octubre.
El líder interino condenó los ataques y señaló que dañaban el frágil proceso de paz de Afganistán.
Cientos de personas se reunieron afuera de la sede de las Naciones Unidas gritando lemas contra los soldados estadounidenses y el gobierno. Posteriormente irrumpieron en el edificio incendiando al menos un vehículo, según el portavoz de la ONU Manoel de Almeida e Silva.