La relación entre el gobierno argentino y la Iglesia Católica volvió a tensarse ayer después de que los obispos considerasen desmedida la réplica del presidente del país, Néstor Kirchner a la advertencia del Episcopado sobre la situación social.
Kirchner acusó a la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) de "no atenerse a la realidad" y de difundir una "visión sesgada" de lo que ocurre en el país.