Un robot capaz de reconocer a su creador, brazos electrónicos para ensamblar a velocidad de vértigo y hasta un humanoide que juega al ping pong: lo último en robótica se muestra desde ayer en Tokio en una feria en la que participan casi 200 empresas.
La Exposición Internacional de Robots, que se celebra cada dos años, es la mayor cita mundial de un sector abanderado por Japón, país del que salen la mitad de los robots industriales del mundo. Un robot humanoide fue el encargado de cortar la cinta de acceso al recinto, que presentaba un aspecto digno de una película de ciencia ficción.