Los niños que experimentan el divorcio de sus padres tienen dos veces más probabilidades de sufrir un derrame cerebral en algún momento de su vida adulta, afirma una investigación.
Los científicos descubrieron que entre los participantes del estudio, el 10% había experimentado el divorcio de sus padres durante la infancia y entre estos, casi el 2% habían sido diagnosticados con un derrame, en algún punto de su vida.
Los investigadores, sin embargo, no saben cuál es la causa de esta asociación.
Se sabe que el divorcio es una experiencia traumática para todos los involucrados y estudios en el pasado han mostrado los posibles riesgos de los niños de padres divorciados de sufrir estrés u otros trastornos de salud mental a largo plazo.
Pero hasta este momento, no se había encontrado un vínculo directo con una enfermedad cardiovascular como el derrame cerebral, muchas décadas después del evento.
Tal como explicó la profesora Esme Fuller-Thomson, quien dirigió la investigación, realmente les sorprendió encontrar estos resultados.
"Encontramos que los adultos que habían experimentado el divorcio de sus padres antes de que cumplieran 18 años, mostraron el doble de riesgo de sufrir un derrame cerebral", explica la investigadora.
"Inicialmente pensé que esta asociación podía explicarse por las conductas de riesgo de los participantes, porque en el pasado se ha mostrado que los hijos de padres divorciados tienen más probabilidades de fumar o beber alcohol, que sabemos están asociados al riesgo de derrame".
Factores de riesgo.Los resultados mostraron que entre los 13,134 participantes, 10.4% habían experimentado el divorcio de sus padres siendo niños y 1.9% informó que habían sido diagnosticados con un derrame en algún momento de su vida.
Tal como explica la profesora Fuller-Thomson, el análisis inicial tomó en cuenta la edad, raza y género de los participantes y encontró un riesgo 2,2 veces más alto de sufrir un derrame entre los hijos de divorciados.
Como no se halló la posible causa de este vínculo con las cuatro conductas de riesgo, los científicos decidieron seguir investigando y volvieron a llevar a cabo un análisis de los datos tomando en cuenta otros factores, incluidos el estatus socioeconómico, la salud mental y las experiencias adversas de los niños.
"Pensamos que la asociación quizás estaba relacionada al impacto que tiene un divorcio en las experiencias de la infancia", explica la investigadora.
"Así que investigamos el impacto del nivel educativo y el ingreso que alcanzaron siendo adultos. Y esto tampoco explicó el riesgo de derrame cerebral", agrega.