Un doble atentado suicida perpetrado por mujeres kamikazes, de las cuales al menos una era chechena, y que fueron atribuidos por las autoridades rusas a los rebeldes independentistas, causaron la muerte de unas 20 personas ayer durante un concierto de rock en Moscú.
Las dos mujeres llevaban "cinturones de mártires", con cargas estimadas por la Policía de por lo menos 500 gramos de TNT, rellenas con bolitas de acero y otros fragmentos metálicos.
Al parecer, renunciaron a franquear el control de los servicios de seguridad a la entrada del aeródromo de Tuchino, al noroeste de Moscú, y accionaron sucesivamente sus cargas en dos lugares distintos cerca de las boleterías, a las 11H00 GMT. Las dos mujeres kamikazes fueron "literalmente despedazadas" por las explosiones, indicó la Policía.
Una de ellas fue identificada por los servicios de seguridad como Zulijan Lijadjieva, de 20 años y oriunda de la región de Kurtchaloi, al sureste de Grozny. El ministro ruso del Interior, Borís Grizlov, estableció un nexo entre los atentados suicidas y la guerilla independentista chechena.
Gryzlov relacionó los atentados con la próxima elección presidencial en Chechenia, destinada a lograr la normalización deseada por el Kremlin. Por su parte, la Fiscalía de Moscú inició una investigación criminal por "terrorismo" y "asesinato con premeditación", informó Interfax.
El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas mortales del doble atentado cometido ayer en Moscú. El servicio de prensa del Kremlin señaló que el presidente fue informado inmediatamente de los dos actos terroristas atribuidos a dos mujeres "kamikazes".
Además, Francia condenó "con la mayor firmeza" los atentados perpetrados en la capital rusa. "Este atentado hace más que nunca necesaria la movilización del conjunto de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo bajo todas sus formas", subrayó una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.