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Dolor e indignación por muerte de 103 reos


La muerte de 103 reos pandilleros ocurrida ayer, en un incendio en el presidio de San Pedro Sula, norte de Honduras, ha causado dolor e indignación en este país, donde las cárceles siguen siendo una bomba de tiempo.
La tragedia, que además dejó a otros 26 presos con quemaduras en su mayoría de segundo grado, habría sido provocada por un cortocircuito, seguido de la explosión de un motor, según versiones de algunos reclusos y autoridades policiales.
Wilmer Torres, portavoz de la Policía, indicó a periodistas que 57 reclusos lograron salir ilesos de la celda que fue consumida por el fuego, en la que estaban recluidos los pandilleros de la "Mara Salvatrucha" (MS).
El presidente hondureño, Ricardo Maduro, quien se encuentra en Italia en visita oficial, expresó su consternación por los hechos y ha exigido una investigación a fondo, dijo una fuente oficial en Tegucigalpa.
Inmediatamente después decidió suspender su gira por España e Italia. También canceló su asistencia a la boda del príncipe Felipe.
Aunque los informes oficiales preliminares indican que el incendio habría sido provocado por un cortocircuito, algunos familiares de las víctimas consideran que se trataría de una acción de exterminio dirigida desde el interior del presidio, según declaraciones a periodistas.
En el interior y exterior del centro penal el panorama es desgarrador. Hombres y mujeres lloran en busca de un padre, hijos o hermanos, y exigen que se investiguen los hechos y se haga justicia.
Una mujer que se identificó como la madre de un pandillero, dijo en el Hospital "Mario Catarino Rivas" que no quiere que ocurra lo mismo que con la matanza de 68 personas, en su mayoría pandilleros, que se registró el 5 de abril de 2003 en la Granja Penal de El Porvenir, sin que hasta ahora se haya castigado a los culpables.
Algunos pandilleros presos que resultaron con quemaduras, dijeron a la prensa que durante más de una hora estuvieron "pidiendo a gritos" que les abrieran las puertas de la celda, pero que la respuesta de los guardias fue la de disparar sus armas.
"Querían que nos muriéramos todos adentro, no querían que saliéramos", enfatizó uno de los pandilleros.
El obispo auxiliar de San Pedro Sula, Rómulo Emiliani, expresó que le ha causado mucho dolor la tragedia ocurrida en el presidio, "primero porque se trata de jóvenes que han muerto, y segundo porque eran pandilleros que querían rehabilitarse y estaban demostrando buena conducta".
El religioso, acompañado de tres pandilleros presos, contribuye con las autoridades en la identificación de las víctimas, que fueron colocadas en dos recintos del centro penal.
El director del Centro Penal de San Pedro Sula, Elías Aceituno, fue suspendido de su cargo tras la tragedia.
Organismos defensores de los derechos humanos en exigen una investigación.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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