Un vecindario del barrio de Queens se llenó ayer de dolientes que oraron en inglés y español, para conmemorar el primer aniversario de la caída de un avión que causó la muerte de las 260 personas a bordo y cinco en tierra.
Una ceremonia similar se realizaba en la República Dominicana, donde muchas de las víctimas tenían familiares. El vuelo 587 de American Airlines era cotidiano entre ambas ciudades, al grado de integrarse a la cultura popular, como señala una canción de merengue, que habla del goce que daría ir en ese vuelo.
Entre los asistentes al acto estaban familiares del doctor Humberto Jiménez Blanco, de 37 años, quien murió en el vuelo luego de visitar a sus familiares en Nueva York, donde compró también equipo médico para su consultorio en República Dominicana.
"Tenía un gran corazón"", dijo su hermana Mirna Almonte. En Queens, bajo una leve lluvia, el alcalde Michael Bloomberg inició la ceremonia en el Parque Jacob Riis, a tres kilómetros de donde cayó la nave.
Es el momento de recordar a quienes se fueron y consolar a los que permanecen. La tremenda pérdida que sufrimos ese día hace un año agregó una nueva carga a una ciudad que ya estaba sufriendo. Y la forma en que la gente de nuestra ciudad respondió reflejó la verdadera personalidad de la Ciudad de Nueva York, dijo Bloomberg.