La compra y venta de sangre ha promovido el surgimiento de un mercado negro de la sangre, en donde se cobra dinero por donar y quienes lo hacen alteran la información de su estado de salud.
Agustín Luna, quien fue uno de los encargados de la campaña "Regala una Gota de Vida", que promovió las donaciones voluntarias, sostuvo que sólo un 2.2% de las donaciones recibidas son voluntarias y que el 42% son remuneradas.
El galeno sostuvo que esta situación produce que los vendedores de sangre para obtener sus beneficios económicos, en ocasiones, alteran las informaciones sobre su estado de salud real y las enfermedades que padecen.
Planteó que el restante 55% de los donantes de sangre son de reposición, es decir, familiares de las personas que requieren la donación.
Esta situación coloca a Panamá como uno de los países de la región en donde más se comercializa la sangre, comenta.
A juicio del galeno, hace falta una cultura de mayor solidaridad hacia quienes tienen necesidad de sangre para poder sortear una enfermedad o accidente.
Se requiere una campaña permanente de sensibilización en escuelas, centros de trabajo para despertar la conciencia en esta materia y fomentar la cultura de la donación en la población.