El general Raúl Castro cumple dos años al frente de Cuba, aunque, para hacerle justicia, hay que decir que su gobierno sólo tiene cinco meses, contando desde su elección por la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), el pasado 24 de febrero.
Para analizar objetivamente su actuación, habría que dividirla en tres etapas, una que va desde el 31 de agosto de 2006 hasta finales del año; otra que se extiende desde el 2007 hasta su elección parlamentaria y, la tercera, desde ese día hasta la actualidad.
La primera etapa estuvo marcada por la sorpresa y en ella el mayor logro fue mantener las cosas como estaban: la dirección política unida, el país funcionando, la población tranquila y a los estadounidenses quietos. De una u otra forma, todo eso lo consiguió.
Para los primeros objetivos contó con dos apoyos, el respaldo de su hermano y su propia habilidad para repartir responsabilidades y, por lo tanto, poder.
Cuando Raúl Castro recibió los 1,2 millones de críticas de los ciudadanos debe haberse sentido muy tranquilo. Las reformas que le pedían no eran políticas, sino económicas y la mayoría de ellas perfectamente realizable dentro de un socialismo reformado.
Así las cosas, el general Raúl Castro llegó al 24 de febrero de 2008 listo para emprender los cambios económicos que la gente reclamaba: la reforma agraria, las mejoras salariales y la eliminación de prohibiciones, entre los más importantes.