Dos valiosas personalidades, pero desconocidas dentro y fuera de Europa, ocuparán los nuevos cargos creados para dar coherencia y peso mundial a la Unión Europea.
Los veintisiete gobernantes europeos acordaron por unanimidad y en un tiempo récord para lo que suelen ser estas cumbres elegir al belga Herman Van Rompuy como primer presidente estable del Consejo Europeo, la más alta institución de la Unión Europea.
Eligieron, igualmente sin disidencias, a la británica Catherine Ashton, como sucesora de Javier Solana en el nuevo y reforzado puesto de Alta representante europea para la política exterior y de seguridad.
Ninguno de los dos rostros es conocido fuera de los pasillos de Bruselas, pero el tándem personifica la imposible cuadratura del círculo que buscaban los Veintisiete.