En cifras
- 20 personas permanecen internadas en centros médicos, tres de ellas están en terapia intensiva.
- 300 metros a la redonda quedaron desparramados vidrios y ladrillos.
Un juez investiga la supuesta responsabilidad de dos técnicos de gas en la explosión en un edificio de la ciudad argentina de Rosario que causó al menos 10 muertos, 63 heridos y 13 desaparecidos, que eran buscados ayer entre los escombros por los rescatistas.
El juez Juan Carlos Curto dijo que Carlos García, uno de los dos gasistas sospechosos de haber cometido alguna impericia cuando revisaban la víspera una válvula reguladora de gas en el edificio dañado, “habría salido corriendo” cuando estaba a punto de ocurrir el estallido, mientras que el otro -cuya identidad no trascendió- intentó “evitar que pasaran vehículos y personas”. Los dos hombres están detenidos.
El magistrado manifestó además a la radio LT8 que hay un “testigo directo” que estaba con el gasista y su ayudante que detalló los momentos previos al estallido en el edificio de viviendas formado por tres bloques de nueve plantas situado en el centro de la ciudad de Rosario, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires.
Al parecer, la explosión ocurrió por un escape de gas en los medidores de este fluido en el complejo edilicio, lo que hizo que la torre del medio se derrumbara y causara graves daños en los bloques anterior y posterior, de los que se desprendieron ventanas y mampostería.
Ambos están en peligro de derrumbe.
El papa Francisco envió su pésame a los familiares de las víctimas mortales de la explosión y expresó su “paternal solicitud y cercanía” con los heridos y damnificados por la tragedia, informaron fuentes eclesiásticas.
En tanto, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Poli, pidió a Dios que ponga su mano sobre el “desastre de Rosario”.