La Policía española asestó el mayor golpe a las mafias rusas de los registrados hasta ahora en Europa, con la detención de 28 personas, la mayoría presuntos capos que operaban en la costa mediterránea.
Los detenidos han sido acusados de asociación ilícita, blanqueo de capitales y quiebra fraudulenta, entre otros delitos. Más de 400 agentes de la Policía española participaron en esta operación, denominada "Avispa".