La abogada y activista por los derechos humanos iraní Shirin Ebadi dedicó ayer el Premio Nobel de la Paz, que recibirá hoy en el Ayuntamiento de Oslo, a las mujeres iraníes y a todas las musulmanas del mundo y defendió la compatibilidad del Islam con los derechos humanos y la democracia.
La abogada, de 56 años, consideró que el Islam no está en conflicto con otras civilizaciones, en una intervención ante la prensa, en farsi y en inglés, celebrada en el Instituto Nobel de Oslo.
Vestida al modo occidental, Ebadi aseguró que sólo interpretando el Islam de forma incorrecta se podía justificar la opresión de la mujer.
"Estoy en contra de la violencia y de las ejecuciones, pero la democracia no es un arma que deba ser usada para que un país ataque a otro, sino que todo debe llegar a través de la presión de la opinión pública internacional y del trabajo de la ONU", declaró.
La abogada iraní expresó también su confianza en que el premio sirva para ayudar a la liberación de los presos políticos de su país y envió un mensaje al sector conservador del régimen del presidente Mohamed Jatamí.
"Respeto a mis oponentes en Irán y espero que se limiten a expresar sus opiniones pacíficamente. Mi lugar está en Irán, mi trabajo está allí, no tengo otra opción", afirmó, en una conferencia moderada por el director del Instituto Nobel, Geir Lundestadal.
Alrededor de un centenar de opositores iraníes se habían concentrado ante el Instituto antes del inicio de la conferencia, profiriendo consignas contra el régimen de Teherán. Otro número similar de activistas se apostó ante del Ayuntamiento de Oslo, donde hoy tendrá lugar la solemne ceremonia.
El presidente del Comité Nobel Noruego, Ole Danbolt Mjoes, recordó que Ebadi había sido reconocida con uno de los galardones más prestigiosos del planeta por sus esfuerzos en pro de la democracia y los derechos humanos, especialmente de la mujer.
El jurado del único Nobel que no se entrega en Estocolmo destacó también su defensa del diálogo entre las culturas como uno de los motivos principales para convertirla en la undécima mujer que recibe este reconocimiento y que sucederá al ex presidente de EU Jimmy Carter en la nómina de premiados.
Ebadi se convirtió en la primera mujer juez de Irán, donde presidió la Audiencia de Teherán entre 1975 y 1979, año en que tuvo que dimitir de su cargo por la prohibición establecida por la revolución islámica.
Representante de la línea reformista del islamismo y de una interpretación de la ley islámica en armonía con los derechos humanos, Ebadi apoyó la campaña que llevó a la Presidencia al moderado Jatamí.