En el futuro, los estudiantes no querrán estar en otro sitio que no sea la escuela. Allí tendrán espacio para desarrollar su creatividad y agudizar sus habilidades, en un ambiente en el que el individualismo cederá paso a la colaboración y en el que la última palabra ya no será patrimonio exclusivo del profesor.
En al menos seis países de América Latina y España se han dado pasos sólidos en esa dirección, mediante la puesta en práctica de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) al servicio del proceso educativo.
No es extraño entrar a un salón de clases en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México o Perú y encontrarse con grupos de estudiantes, desde los primeros niveles de la escuela primaria, haciendo sus deberes y practicando las lecciones del día frente a una Pizarra Digital, armados de un lápiz óptico y un ordenador portátil.
Esa iniciativa, que surgió hace 10 años en Ecuador, tiene por nombre Educared e inició como un portal en Internet (donde aún se mantiene) y cobra vida material en las escuelas publicas, privadas y concertadas desde hace tres años como Educared Presencial.
Pablo Sánchez, jefe Educared en la Fundación Telefónica de España, explicó que este proceso se desarrolla en varias etapas, la primera de las cuales se enfoca en la formación de los docentes para que dominen Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y posteriormente trasladen esos conocimientos a sus colegas y a los estudiantes. Para ello destinan tres cuartas partes de su presupuesto al proceso formativo.
Una vez capacitados, los docentes deben preparar sus clases mediante la integración de los contenidos a los procesos tecnológicos para presentarlos en sus respectivas clases. Es decir, que todas las asignaturas son hechas a través de la red.
Incluso existen bitácoras (blogs) en los que se colocan los asuntos tratados en clase para que los estudiantes puedan entrar y repasar lo que se dio.
"La intención es ir quitando fuerza al acceso a la red solo por necesidades de comunicación y entretenimiento", dice optimista José Manuel García quien, junto a Diego Martínez, coordina el programa de Educared en el Colegio Monserrat en Madrid.
Ventana a lo insospechado.
A simple vista, el Colegio Monserrat, localizado en la calle Juan Esplandiú en la capital española parece un centro educativo común y corriente. Allí se imparte educación infantil dirigida a párvulos de 3 a 6 años; Educación Primaria, el primer ciclo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y el segundo ciclo de ESO y Bachillerato, que tiene su sede en otro sitio cercano en la misma ciudad de Madrid.
Basta con asomarse a cualquiera de los salones de clases en el Monserrart para observar que la mayoría de los estudiantes, a pesar de su corta edad, están pendientes de lo que sucede en la pizarra.
Un factor decisivo para lograr esos niveles de atención, es la existencia de las pizarras digitales y toda la interactividad que producen en el salón, cuenta el profesor García
Explicó que las TIC están haciendo que se amplíen las vías de comunicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje con sonidos e imágenes que contribuyen a reforzar lo que aprenden con los métodos y herramientas convencionales y, sobre todo, ayudan a que los estudiantes comprendan mejor lo que se les está ensañando.
Modelos educativos.
En España existen tres modelos de colegios: Los públicos, que operan totalmente con el apoyo estatal; los privados, que subsisten con capital propio y los concertados, como el caso del Colegio Monserrat, que tiene una relación mixta entre el apoyo oficial y la autogestión.
La intención es que algún día todas las escuelas, tanto en España como el resto del mundo, estén montadas en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y por consiguiente, la educación se más que enseñanza y aprendizaje.