Una investigación del Pentágono sugiere que los informes que esa misma entidad preparó antes de la invasión a Irak, en 2003, fueron exagerados.
Los documentos tenían por objeto demostrar los vínculos entre el gobierno del ex presidente de Irak, Saddam Hussein, y la red Al-Qaeda.
La investigación del Pentágono destaca que la información del entonces subsecretario de Defensa, Douglas Feith, no fue exacta.
Feith citó en su declaración relacionada con Mohamed Atta, el líder de los ataques del 11 de Septiembre se reunió con la inteligencia iraquí en Praga, República Checa.
Luego, se descubrió que tal reunión jamás ocurrió.