EEUU ha distribuido entre los miembros de la junta un texto que asegura que Damasco incumplió sus obligaciones internacionales al ocultar información sobre una instalación, bombardeada por Israel en 2007 y que Washington asegura era una central nuclear que estaba siendo construida con apoyo tecnológico de Corea del Norte.
La propuesta de resolución, apoyada por países como Reino Unido y Francia, llega dos semanas después de que el OIEA presentara un informe que, tras tres años de investigaciones, concluye que la instalación de Al Kibar era "con mucha probabilidad" un reactor atómico no declarado.
Ese reporte fue el detonante y el argumento que Estados Unidos y sus aliados están presentando para recabar apoyos entre los 35 miembros que componen el órgano ejecutivo del OIEA.
"Se está tratando de lograr el mayor consenso posible. Hay debates muy intensos para encontrar una formulación de resolución que alcance el mayor apoyo posible", ha revelado una fuente diplomática occidental en Viena.
"Siria tiene un problema de credibilidad real", indicó ese diplomático, quien aseguró que la Junta tiene que lanzar un mensaje "basado en la acción y no en la palabras" para defender la autoridad del OIEA y el régimen de no proliferación nuclear.
Siria respondió a la publicación del informe con una carta al director general del OIEA, Yukiya Amano, en la que ofrecía colaboración para aclarar lo ocurrido en Al Kibar.
Aunque la oferta siria no está acompañada de los datos que el OIEA lleva tiempo reclamando sin éxito, la carta ha contribuido a que aumente la indecisión de muchos países, o incluso el rechazo, a trasladar el caso al Consejo de Seguridad.
De hecho, fuentes diplomáticas europeas han explicado a Efe que el texto presentado por EEUU "lo tiene muy difícil".
"El tema es con cuántos votos en contra puede vivir esta resolución", explicó esa fuente, en relación al grado de rechazo a la propuesta estadounidense.
Un diplomático del G77, que agrupa a países en desarrollo, indicó a Efe que la mención al Consejo de Seguridad "es algo complicado" y que habrá que ver el impacto que tendrá en varios países las modificaciones que se hagan al borrador.
"Ahora podría tener entre 6 y 8 votos en contra", explicó esa fuente, un resultado que restaría fuerza al documento, a pesar de que lograra ser aprobado.
Por ello, se espera una intensa negociación para atraerse, si no el apoyo, al menos la abstención, de Rusia y China que, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, podrían vetar allí cualquier sanción contra Damasco.
Una de las opciones que se baraja es que el documento que finalmente se vote señale que Siria ha incumplido sus obligaciones frente al Tratado de No Proliferación Nuclear y reclame que corrija esas fallas, pero deje al Consejo de Seguridad como una amenaza, más o menos velada, si ese incumplimiento persiste.
Esa fue la estrategia seguida en 2006, cuando tras cuatro años de debates, el OIEA finalmente acabó remitiendo el expediente iraní al Consejo de Seguridad.
En cualquier caso, la fuentes diplomáticas consultadas por Efe no esperan que la presión sobre las autoridades sirias por su brutal represión de las protestas antigubernamentales tenga un efecto en la votación de la resolución.
Siria siempre ha defendido que el complejo destruido por Israel era una base militar ordinaria. Aunque los restos de la instalación fueron eliminados, en la única visita autorizada hasta ahora a inspectores del OIEA se localizaron trazas de contaminación de uranio.