Afganistán
- 2,000 fueron las bajas que tuvieron las tropas de Estados Unidos en esta guerra que fue considerada una causa “justa”.
- 570,000 millones de dólares se han gastado desde la intervención militar que inició en 2001 y que aún no termina, a pesar de los planes que se han preparado para sacar a las tropas de forma escalonada.
Museo
- En lo profundo de la tierra donde antes estaban las Torres Gemelas, un enorme museo está a punto de completarse.
- En medio de los equipos de construcción y el polvo, artefactos de muerte y destrucción han asumido su lugar final dentro del Museo Nacional del 11 de Septiembre. Un vasto espacio que llega hasta la roca sobre la que se levantaron las torres, el museo desciende a una profundidad todavía mayor y lleva a los visitantes a un recorrido hasta el fondo. Ya se exhiben varias piezas de acero retorcido recuperados de las torres del World Trade Center, cada una con una historia diferente de los ataques terroristas que dejaron casi 3,000 muertos. Las primeras reliquias que los visitantes ven son dos piezas enormes de acero que se levantaban desde los cimientos de la Torre Norte.
Estados Unidos conmemora el duodécimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 con el Congreso y la opinión pública polarizados sobre el posible lanzamiento de misiles contra Siria, donde, argumenta el Gobierno, sus intereses afrontan la amenaza de extremistas.
Fueron los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas y el Pentágono los que desataron la escurridiza lucha global que lidera Estados Unidos contra el terrorismo, y en particular contra Al Qaeda que, según EE.UU., sigue empecinada en atacar a blancos de Occidente.
12 años después, el gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, utiliza el recuerdo de esos ataques no solo para advertir sobre la continua amenaza de Al Qaeda, sino también para justificar un posible ataque militar limitado contra Siria.
En la audiencia de hace una semana ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el secretario de Estado, John Kerry, aludió al 11-S para argumentar que, lejos de escudarse en el “aislacionismo”, EE.UU. tiene la obligación de intervenir en Siria.
“El 11-S ocurrió porque había espacios sin gobierno en los que la gente que quería luchar contra Occidente, que cultural e históricamente se oponen a la modernidad, querían atacarnos y lo hicieron”, afirmó Kerry.
Por otro lado, Jo Comerford, directora ejecutiva del Proyecto de Prioridades Nacionales, un grupo que analiza los costos de defensa, lamentó que, en vísperas de otro aniversario del 11-S, su país prepare una nueva intervención bélica.
“Es algo preocupante, desde luego.
No damos suficientes fondos a la ayuda humanitaria y la diplomacia, pero sí damos mucho dinero a los elementos estructurales de una intervención militar”, afirmó.
Según su grupo, el Pentágono ya tiene planes de comprar en 2013 cerca de 200 misiles Tomahawk, como los que se usarían en un posible ataque desde el Mediterráneo hacia Siria, a un costo aproximado de $320 millones en tan solo un año, “o algo más de $36,000 cada hora”.