El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se comunicó con su homólogo guatemalteco, Álvaro Colom, para pedir una “profunda disculpa” al pueblo de este país centroamericano por los experimentos médicos realizados hace 60 años.
Según el Gobierno de Guatemala, unos 1,500 guatemaltecos, entre soldados, presos, prostitutas y enfermos mentales, fueron infectados intencionalmente con sífilis y gonorrea por investigadores estadounidenses hace más de 60 años.
El portavoz de la Presidencia guatemalteca, Ronaldo Robles, dijo que ambos gobernantes conversaron durante unos 20 minutos sobre los experimentos realizados por Estados Unidos entre 1946 y 1948, que infectaron intencionalmente a centenares de guatemaltecos con enfermedades de transmisión sexual.
“El presidente Obama manifestó una profunda disculpa por un acto que, dijo, causa indignación en los Estados Unidos y que no es compatible con los principios y valores de esa sociedad”, precisó Robles.
El gobernante estadounidense, agregó, que se comprometió con Colom a “realizar una investigación profunda para determinar qué fue lo que sucedió, así como identificar los alcances” de los daños causados por los experimentos médicos.
Aval oficial.
En los experimentos, liderados por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos en la administración de Harry S. Truman (1945-1953), se estudiaba el desarrollo de las enfermedades en períodos prolongados de tiempo, sin ofrecer tratamiento alguno a los infectados.
Las prácticas han salido a la luz gracias a un estudio de la investigadora de la Universidad de Wellesley, Susan Reverby, que afirma que infectaron a 696 personas, muchas de ellas pacientes internados en instituciones para enfermos mentales.
De acuerdo con el estudio de Reverby, los experimentos trataban de determinar si la penicilina podía prevenir, y no sólo curar, la sífilis.
Los sujetos fueron infectados mediante visitas de prostitutas que tenían la enfermedad e inoculación directa, y a muchos se les alentó a que contagiaran a otras personas, según la investigadora, quien no pudo determinar si los pacientes fueron curados o tratados más adelante.
Sin embargo, sí hay algunos datos personales de los pacientes y cuadros médicos que permiten determinar que hubo al menos una víctima mortal, fallecida por un ataque epiléptico.
Reverby se topó con los experimentos cuando buscaba contexto para su investigación del caso “Tuskegee”, en el que el Servicio de Salud Pública observó la progresión de la sífilis entre casi 400 negros pobres en Alabama a lo largo de 40 años (1932-72).