Japón y Estados Unidos mantienen negociaciones para permitir la reubicación, a partir de la próxima primavera, de un contingente de aviones espía estadounidenses en territorio nipón, de cara a reforzar la seguridad en la región, informó el diario Asahi.
Con esta estrategia, EE.UU. trasladaría los tres “drones” con los que cuenta en su base militar de la isla de Guam (situada en el Pacífico, al sur del archipiélago japonés) a la base militar de Misawa (norte de Japón), que cuenta con cerca de 5,200 soldados estadounidenses.
Según el diario, los aviones espía estadounidenses Global Hawk podrían estar plenamente operativos para los meses de verano, un periodo en el que la temporada de tifones en la región impide en muchas ocasiones que puedan ser utilizados en Guam.
Con estos “drones”, EE.UU. puede captar imágenes en alta definición, ondas de radio y rayos infrarrojos que le permitirán obtener información y analizar la actividad en otras bases militares, puertos y aeropuertos en la región, sobre todo ante la amenaza nuclear de Corea del Norte.
Los Global Hawk son capaces de volar a una altitud de 18,000 metros durante más de 30 horas, al tiempo que permiten ser programados para cubrir rutas y recopilar información específica. Japón necesita incrementar su capacidad defensiva con la compra de aviones espía y recursos de la marina para hacer frente a la amenaza que supone China y Corea del Norte.