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Egipto vive entre funerales y una espiral de violencia

Los Hermanos Musulmanes llevaron a cabo los funerales de los cientos de seguidores que perdieron la vida por defender la democracia. El Ejecutivo asegura que planea seguir adelante con el plan de transición planteado el 3 de julio y que pronto se llamará a elecciones.


El Cairo (EFE) / -

Alerta

  • Aviso
  • El Gobierno mexicano exhortó a sus ciudadanos que reconsideren sus planes de viaje a Egipto, al tiempo que convocó al embajador egipcio en el país, Ibrahim Ahdy Khairat, para expresarle su preocupación por la ola de violencia que vive esa nación.
  • Prevención
  • Filipinas también instó a sus seis mil ciudadanos que residen en Egipto a abandonar este país tras la sangrienta represión.

En cifras

  • 1,300 millones de dólares anuales otorga Estados Unidos como ayuda militar a Egipto.
  • 30 años de dictadura vivió Egipto bajo el gobierno autoritario de Hosni Mubarak.

Egipto despidió a los muertos de la masacre tras el violento desalojo de las acampadas que mantenían los opositores al golpe militar en la capital, mientras siguen los incidentes que las autoridades han prometido combatir con mano dura.

Entre lágrimas y rezos, miles de seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi se congregaron en la mezquita de Al Imán, en el este de El Cairo, para despedir a sus fallecidos.

Decenas de cadáveres envueltos en sábanas blancas estaban hacinados en ese y otros templos del país, según confirmaron a Efe fuentes de los Hermanos Musulmanes, grupo en el que militaba Mursi hasta acceder a la Presidencia en junio de 2012.

En la cairota plaza de Rabea al Adauiya, el principal bastión islamista donde estaban las tiendas de campaña arrasadas, la mezquita también fue objeto de las llamas y presentaba un aspecto desolador entre los escombros que las excavadoras se afanaban por retirar.

 

En paralelo, se ofició el funeral oficial por los 43 policías muertos en los disturbios, en una ceremonia a la que acudió, entre otros, el ministro egipcio de Interior, Mohamed Ibrahim.

Al menos 600 personas murieron y más de 4,200 resultaron heridas tras la operación policial lanzada la víspera para desmantelar las acampadas de los islamistas, según las últimas cifras del Ministerio de Sanidad.

La situación está lejos de tranquilizarse, después de que ayer se sucedieran nuevos actos violentos en distintas partes del país, a pesar del estado de emergencia durante un mes y el toque de queda por la noche decretados por las autoridades.

Cuatro personas fallecieron en choques entre partidarios y opositores de Mursi en la ciudad mediterránea de Alejandría, mientras que hubo 11 policías muertos en ataques armados en la localidad de Al Arish, en la inestable península del Sinaí.

Más enfrentamientos

Decenas de personas resultaron heridas por perdigones en enfrentamientos similares en la localidad de Kafr al Dauar, en la provincia de Beheira (delta del río Nilo), entre otros sucesos.

 

En la capital, tres agentes murieron en un ataque contra una comisaría en el barrio de Heluan, en el sur, y la sede de la Gobernación de Guiza -cerca de las Pirámides- fue incendiada.

El Consejo de Ministros destacó que las medidas de excepción impuestas se aplicarán según evolucione la situación de seguridad.

Así, en la ciudad turística de Sharm el Sheij, en la costa del mar Rojo, las autoridades egipcias levantaron el toque de queda impuesto ayer en 14 de las 27 provincias del país.

El Ejecutivo reiteró que está decidido a cumplir el plan de transición trazado después del golpe militar del pasado 3 de julio y que estipula la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias, y la reforma constitucional.

Entre tanto, el presidente interino, Adli Mansur, aceptó la dimisión del vicepresidente de Relaciones Exteriores, Mohamed el Baradei, que presentó su renuncia en protesta por el derramamiento de sangre.

El primer ministro, Hazem al Beblaui, condenó los últimos ataques contra varias iglesias y telefoneó al patriarca de la iglesia ortodoxa copta, Teodoro II, para mostrarle su solidaridad.

Precisamente, la televisión estatal informó de que supuestos miembros de los Hermanos Musulmanes irrumpieron en una iglesia en Fayum, al sur de El Cairo, y le prendieron fuego.

Ante la ola de violencia desatada, el grupo “Tamarrud” (Rebelión), instigador de las protestas previas al golpe de Estado, solicitó a los egipcios formar comités populares para proteger las calles y los templos religiosos de disturbios.

En el plano judicial, un juez interrogó a Mursi en el lugar desconocido en el que se encuentra retenido desde su derrocamiento, y ordenó renovar por otros quince días la prisión preventiva que pesa sobre él y el dirigente de los Hermanos Saad Katatni.

El mandatario depuesto está acusado de colaborar con el movimiento islamista palestino Hamas para perpetrar “acciones enemigas contra el país” y del asesinato y secuestro de policías y reos durante el asalto a una cárcel.

Uso de munición real

El Ministerio egipcio del Interior afirmó que ha dado instrucciones a sus fuerzas para que empleen munición real para afrontar cualquier ataque contra las instituciones gubernamentales y los efectivos del orden.

En un comunicado, el ministerio apuntó que ha tomado esta decisión “a la luz de los ataques terroristas de los Hermanos Musulmanes contra instituciones y la policía, sus intentos de apoderarse de armas y el corte de caminos para sembrar el caos”.

Explicó que sus fuerzas harán cumplir la ley “con todos los medios para proteger el país e impedir agresiones y ataques contra la ciudadanía y las propiedades públicas”.

Con este fin, el ministerio afirmó que ha equipado a sus fuerzas con las armas y municiones necesarias para protegerse de cualquier agresión.

Casi al mismo tiempo el Consejo de Ministros egipcio emitió un comunicado tras una reunión que mantuvo en el que manifestó su decisión de “afrontar los actos de terrorismo y de sabotaje llevados a cabo por los Hermanos Musulmanes con toda la fuerza”.

La nota explica que el estado de emergencia, decretado por un mes, se aplicará de manera temporal y según las circunstancias.

Además, el Gobierno subrayó que el toque de queda, impuesto el miércoles, será levantado en función de cómo evolucione la situación de seguridad.

El Ejecutivo reiteró que está decidido a cumplir el plan de transición trazado después del golpe militar que depuso al presidente islamista Mohamed Mursi, y que estipula la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias así como la reforma de la Constitución.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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