Italia amaneció ayer conmovida y profundamente dividida por la brutal ejecución del periodista Enzo Baldoni por sus captores en Irak, y una parte de la clase política pidió el retiro inmediato de sus tropas de ese país.
Mientras el dolor y la tristeza reinaban en todo el país y el gobierno de Silvio Berlusconi comunicaba su indignación por "un acto inhumano y bárbaro", la familia pedía que se "respetara su luto y su silencio".
Baldoni, de 56 años de edad, periodista independiente, casado y padre de dos hijos, había sido secuestrado la semana pasada en las cercanías de Nayaf por el autodenominado Ejército Islámico de Irak, que había dado a Roma un plazo de 48 horas para retirar sus tropas del país árabe.
Junto al pésame, el gobierno italiano reiteró con firmeza que no va a retirar a los cerca de 3,000 soldados desplegados en Irak desde junio del año pasado, poco después de la caída de Sadam Hussein.
El retiro de las tropas italianas desplegadas en el sur de Irak fue pedido también por los comunistas italianos y verdes, que acusan al gobierno de ser responsable de lo ocurrido.
Más de 50 periodistas de unas 16 nacionalidades diferentes han muerto en Irak en lo que va conflicto.
El Instituto Internacional de Seguridad de Prensa (IISP) señala que este conflicto está entre los más sangrientos de la era moderna para los periodistas, que empezó con la muerte del camarógrafo australiano Paul Moran.