Historia
- Los abogados de los condenados y los oponentes de la pena de muerte han virado sus quejas en los últimos meses hacia la falta de información sobre cómo se ejecuta a los presos.
- Y a su vez, desde enero, algunos testimonios han advertido de jadeos de sufrimiento y palabras entrecortadas de dolor en más de una ejecución, incluida la de este martes en el estado sureño de Oklahoma. Siento mi cuerpo entero quemando, dijo un reo en enero, segundos antes de morir.
- Hasta 2010, la mayoría de estados usaba una fórmula para la inyección letal que contenía tres fármacos: uno con efecto anestésico, otro que paralizaba los músculos y uno tercero que paraba el corazón.
- Sin embargo, la falta de existencias en algunos estados de estas sustancias se topó con un cambio de actitud de los productores farmacéuticos europeos que habían proveído tradicionalmente este tipo de componentes químicos.
La ejecución malograda de un condenado en Oklahoma seguramente revivirá el debate acerca de lo que constituye un castigo cruel e inusual, la frase incorporada a la Constitución estadounidense y definida por los tribunales a lo largo de dos siglos.
El asesino convicto Clayton Lockett, de 28 años, empezó a retorcerse, a rechinar los dientes y a tratar de levantar la cabeza de la almohada después de que supuestamente debía haber estado inconsciente con el primero de tres fármacos de una combinación letal de inyecciones.
La ejecución fue interrumpida y Lockett murió de un ataque cardíaco una media hora después, dijeron las autoridades.
Aunque las autoridades atribuyeron el fiasco a la ruptura de una vena _no a los fármacos_, el caso plantea interrogantes sobre la capacidad de los estados para aplicar inyecciones letales que satisfagan el requisito de la Octava Enmienda constitucional de que el castigo no sea cruel ni inusual.
Los adversarios de la pena de muerte, como la Unión Americana de Libertades Civiles, pidieron una moratoria a la pena capital. Y la Casa Blanca dijo que el procedimiento no cumplió con los requisitos humanitarios.
En vista de otras ejecuciones igualmente fallidas en Estados Unidos en los últimos años, Jen Moreno, abogada de la Clínica de Pena de Muerte, de la Facultad de Derecho de Berkeley, dijo que los riesgos son claros.
Las autoridades realizaron la autopsia para determinar la causa precisa de la muerte, al tiempo que Mary Fallin, gobernadora de Oklahoma, pidió una revisión independiente de los protocolos de ejecución del estado. La Casa Blanca dijo que la ejecución no cumplió las normas de humanidad establecidas.
“Decir que son incidentes aislados equivale a caracterizarlos erróneamente, y lo que realmente demuestran son las consecuencias previsibles de usar un procedimiento de por sí peligroso”, afirmó.
La Corte Suprema ratificó la constitucionalidad de las inyecciones letales en 2008 en un caso de Kentucky.
La “Constitución no exige evitar todo riesgo o dolor al efectuar las ejecuciones”, dijo el presidente del tribunal, John Roberts.
Esa decisión tuvo que ver con un método de tres drogas que muchos estados han dejado de usar porque los abastecedores europeos ya no las suministran.