Un cubano que mató a una niña de 11 años y a otros dos condenados a muerte fue ejecutado ayer después que renunció a sus apelaciones y accedió a morir.
Rigoberto Sánchez Velasco, de 43 años, había sido declarado competente el martes para tomar esa decisión después de ser examinado por tres siquiatras designados por el estado. Se comprobó su muerte por inyección letal a las 9:39 de la mañana, dijo Katie Muniz, vocera del gobernador Jeb Bush.
Sánchez, que llegó a Miami desde Cuba en 1980, fue visitado en las horas previas a su ejecución por un hermano, sobrinos y un sacerdote.
"Los quiero a todos"", dijo el condenado después de ser maniatado a la mesa de ejecución. La boca le temblaba ligeramente instantes antes de que comenzara el proceso a las 9:31 a.m.