Richard Wade Cooey, de 41 años, fue ejecutado en una prisión de Ohio, tras un largo recorrido para intentar demostrar que sus 125 kilos de peso no le permitirían tener una muerte sin dolor, como establece la constitución de EE.UU.
Cooey recibió la inyección letal en la prisión de Lucasville, una localidad al sur del estado de Ohio (noreste del país).
Los funcionarios no tuvieron problemas en encontrar la vena del reo en la que se inyecta la mezcla de químicos mortal, informaron los medios locales.
Su abogado había alegado que el exceso de peso podría dificultar que encontrarán la vena de su cliente, que desde que entró en prisión engordó más de 30 kilos.