En el patio delantero del hotel Taj Mahal Palace, las ambulancias esperaban ayer su turno para llevar a los muertos a la morgue, horas después de que el estado de sitio de 60 horas finalizara.
Cajas de guantes quirúrgicos de látex se apilaban en una esquina y el personal sanitario entraba con baldes y botellas de desinfectante.
Los comandos indios revisaron cada habitación en busca de sobrevivientes, cadáveres o municiones para poder declarar el sitio como seguro.
Los empleados del Taj Mahal corrían de un lado a otro con lo que parecían listas de huéspedes, tratando de averiguar quiénes no habían sido encontrados aún.
No se sabía cuántos huéspedes estaban en el hotel de 565 habitaciones, uno de los más famosos de Bombay, cuando los atacantes irrumpieron el miércoles por la noche.
"Hay mucha gente muerta adentro. Es un desastre", susurró un socorrista. "La operación aún no termina; seguimos muy perturbados".
Operativo.
Los comandos indios efectuaron en horas de la madrugada de ayer, un nuevo asalto en el hotel.
Nuevamente se vieron llamas salir de algunas partes del hotel, así como disparos intermitentes.
Horas más tarde, el Jefe de la Policía de la ciudad declaró que la ocupación por parte de los terroristas había llegado a su fin y que los últimos tres hombres armados habían muerto.
Víctimas.
En los actos terroristas fallecieron entre 183 a 195 personas, entre ellos 27 extranjeros, de 12 nacionalidades distintas: nueve israelíes, cinco estadounidenses, dos franceses, dos australianos, dos canadienses, un británico, una singapurense, un japonés, un italiano, una tailandesa, un alemán y un mauriciano.
Se calcula que 20 miembros de las fuerzas de seguridad, dos de ellos comandos de elite, fallecieron.
Ante este hecho, el jefe del Gobierno regional, Vilasrao Deshmuj, dijo que se proporcionará una recompensa de 2.5 millones de rupias (unos $50,000) y un trabajo para cada familia de los policías fallecidos durante los combates contra los terroristas.
Las autoridades informaron que nueve terroristas fallecieron en la refriega mientras que uno capturó a Ajmal Amin, para determinar la autoría y las circunstancias de los atentados.
Amin reconoció pertenecer al movimiento terrorista Lashkar-e-Toiba, que tiene su base en Pakistán, y lucha por la independencia de la Cachemira india, aunque el grupo ha negado su implicación, en varios atentados en India, las autoridades tienen otra opinión.