El Ejército israelí anunció ayer la conclusión de la operación "Arcoiris" en Rafah, en la Franja de Gaza, que en los últimos siete días provocó la muerte de 43 palestinos y la destrucción de decenas de viviendas.
"La operación "Arcoiris" ha concluido esta noche", declaró a la AFP un portavoz del Ejército.
Los tanques y las excavadoras israelíes se habían retirado en la madrugada de ayer del barrio de Tal al Sultán, antes de hacerlo a lo largo del día del barrio Brasil.
Por la mañana, miles de palestinos habían salido a las calles de Rafah para protestar por esta operación, mientras que los cuerpos de 16 víctimas eran trasladados en ambulancia a la mezquita de Al Awda en el centro de la ciudad antes de entregarlos a las familias en Tal al Sultán.
Más de 10,000 palestinos se unieron luego a la procesión fúnebre que se dirigía al estadio municipal de fútbol jurando venganza.
Cuarenta y tres palestinos han perdido la vida y decenas de casas han sido destruidas en esta operación que tenía como objetivo, según el ejército, encontrar y destruir los túneles utilizados para el contrabando de armas entre Egipto y la Franja de Gaza.
Por su parte, la organización radical palestina HAMAS criticó a los países árabes que no fueron capaces de impedir el "genocidio" perpetrado por el ejército israelí en Rafah.
Organismos de seguridad de Israel frustraron el domingo un supuesto ataque del Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS) contra una sinagoga de ortodoxos en Jerusalén, según un diario local.
El ataque estaba previsto en el barrio Mea Shearim, en el centro de la ciudad santa y donde reside la comunidad de judíos integristas, informaron los medios de prensa locales.
Agentes del servicio secreto, junto con la Policía israelí arrestaron a un joven de 18 años de Jerusalén que debía ayudar al atacante.