El Ejército sirio continuó con su asalto a la localidad de Yisr al Shugur, al noroeste de Damasco, que sufre el asedio militar desde hace tres días en castigo por la muerte de 120 efectivos de seguridad hace casi una semana.
Durante la jornada al menos un soldado murió y otros cuatro resultaron heridos en enfrentamientos entre el Ejército y “grupos armados”, supuestos causantes de la masacre del pasado día 6 que dejó más de un centenar de víctimas, según medios estatales.
Además, dos supuestos miembros de esas milicias armadas fallecieron durante los choques, informó la televisión siria.
Los medios de comunicación del régimen de Bachar al Asad también revelaron el hallazgo de una fosa común con diez cadáveres de policías y efectivos de los cuerpos de seguridad, la mayoría decapitados, con impactos de bala en distintas partes del cuerpo y miembros amputados.
La agencia de noticias estatal Sana apuntó que la fosa fue descubierta ante una veintena de periodistas árabes y extranjeros y culpó a “grupos armados” de haber vejado los cadáveres.