El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, quien ha exhortado a América Latina a realizar mayores esfuerzos contra el terrorismo, habló ayer de la posibilidad de utilizar al ejército para combatir a los terroristas y a los mafiosos.
Rumsfeld habló durante una reunión de ministros de Defensa del hemisferio occidental que se celebra en Quito y abordó el tema con cautela diciendo que cada país tiene que decidir cuidadosamente cómo hacer esto.
Muchos de países en la región han restaurado la democracia recientemente, después de largos períodos de violaciones de derechos humanos bajo dictaduras militares y, por tanto, les preocupa dar una participación mayor al ejército en asuntos de seguridad nacional. Argentina, por ejemplo, no permite que las fuerzas armadas se involucren con la Policía.
"Los terroristas, los traficantes de drogas, los secuestradores y las pandillas son una combinación antisocial que trata de desestabilizar a las sociedades civiles", señaló.
Rumsfeld destacó que desde los atentados del 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos ha tenido que "conducir una ardua, pero necesaria revisión de las responsabilidades de la policía y su ejército".
Por su parte, el ministro de Defensa de Colombia, Jorge Alberto Uribe, reclamó ayer ante la VI Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas la ayuda internacional para luchar y derrotar al terrorismo y al narcotráfico que azota a ese país suramericano.
Uribe sorprendió al prologar su intervención ante la cumbre de ministros con un video que mostró el vuelo de un avión, mientras se escuchaba un diálogo entre cabecillas de una organización terrorista colombiana, que actúa sobre la frontera con Venezuela, acerca de la muerte de seis venezolanos y su intención de asesinar a un gobernador, probablemente también venezolano.
Denunció que a Colombia ingresan armas ilegales desde Ecuador, Perú, Centroamérica, EU, Brasil y Paraguay, entre otros que "alimentan a los grupos terroristas colombianos".
Ejércitos deben ser incluidos en seguridad
Terroristas, narcotraficantes, secuestradores, y pandillas criminales, forman parte de los enemigos de la seguridad en el continente americano.