Los ejércitos de Tailandia y Camboya volvieron a quebrar el alto el fuego e intercambiaron disparos en la frontera, cuando ayer se cumplieron diez días de hostilidades en las que han muerto 16 personas.
El fuego de disparos de armas automáticas reapareció anoche y se prolongó durante la madrugada, sin que las autoridades militares tailandesas o camboyanas informen de víctimas.
La víspera fueron diez soldados tailandeses los que resultaron heridos.
Los combates de ayer volvieron a tener lugar en torno a los antiguos templos de la civilización jemer de Ta Meun y Ta Kwai (Ta Moan y Ta Krabei en camboyano, respectivamente).
Hasta la fecha, 16 personas han muerto en ambos bandos desde que comenzaron las hostilidades, el 22 de abril, y de ellas todos son militares, menos un civil de Tailandia, según datos oficiales.
Cerca de 100 mil personas han sido desplazadas a ambos lados de la frontera a causa de la violencia, la gran mayoría agricultores que en esta época del año deberían estar plantando la próxima cosecha.
La ONU, Estados Unidos y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ejercen una fuerte presión para que Camboya y Tailandia vuelvan a la mesa de negociaciones.
Los primeros ministros de Camboya, Hun Sen, y Tailandia, Abhisit Vejjajiva, tienen previsto participar en la reunión que la ASEAN celebrará el 7 y 8 de mayo en Yakarta, ocasión que ofrece una oportunidad para que se puedan sentar los cimientos de un acuerdo permanente.
Camboya y Tailandia comparten una peligrosa frontera, por la gran cantidad de minas antipersonales que contiene.